sábado, 24 de noviembre de 2012

Aunque parezca mentira, fue....real



La actriz más anciana nominada a un Oscar fue Gloria Stuart, quien, con 87 años, se encargó de narrar la película «Titanic», de James Cameron.









Catorce años antes de que existiera el «Titanic», Morgan Robertson escribió el libro «Futility», que narraba la tragedia de un barco llamado «Titan» que parecía indestructible y que, tras chocar con algo similar a un iceberg, se hundió una noche de abril.








Como no había botes salvavidas en el «Titanic» para todo el pasaje, se priorizó a los de las cabinas de lujo. De los de primera clase murió el 38%. De los emigrantes, que iban en tercera, fallecieron un 75%.






Las botellas de whisky y vodka rescatadas del «Titanic», se venden a 26.000 euros cada una. Bill Gates, Di Caprio, Pitt y George Clooney tienen una cada uno.


La policía de Melbourne (Australia) no han conseguido encontrar a cuatro individuos que, tras comer en un restaurante de la ciudad el Shannon Bennett, decidieron saltar por la ventana ¡para no tener que pagar la cuenta! Obviamente, lo hicieron en paracaídas debido a la altura del establecimiento, que tiene 55 pisos.




Un joven artista chino ha decidido vivir permanentemente sobre una báscula para controlar los cambios de su cuerpo mientras guarda ayuno. Wang Jun tiene la intención de hacer una exposición con fotos y vídeos sobre este curioso proceso.









En la localidad de argentina de Animagra, un joven plantó cara a unos ladrones que habían entrado en la vivienda que compartía con su madre ¡con una pistola de la PlayStation! Los cacos salieron por piernas, pero antes le dispararon, de verdad, en un brazo.








Bertha, una joven de Alabama (Estados Unidos), desarrolló hace tiempo una extraña y peligrosísima adicción al esmalte de uñas pero no para pintárselas, sino para comérselo. Ha llegado a consumir hasta 5 frascos al día.








Lo último para relajarse en China son los masajes con machetes de carnicero. Quienes lo practican aseguran que sus clientes salen sin ningún rasguño porque las cuchillas se presionan con la fuerza necesaria para que masajeen sin rasgar la piel.









Everard Cunion, de 55 años, estaba harto de desengaños amorosos, así que decidió comprarse una novia. Ahora convive con nueve maniquíes y acaba de contraer matrimonio con una. Un invitado a la boda comentó, con sorna: «Él estaba feliz, pero ella no sonrió en toda la ceremonia».

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